Empezó con la rueda.
Después dos ruedas, una frente a la otra, conectadas con un bastidor. Se toca al suelo para impulsar la máquina. Se dirige con las manos en la rueda delantera, con los pies y con la inclinación del cuerpo. Luego viene una almohada para hacerla más cómoda.
Después incorporación de las manos en las manillas que gira la rueda delantera.
Después incorporación de los pies en forma de pedales. Después agrega a los frenos.
De ahí, la bici va transformándose año tras año. Ruedas de madera a ruedas de aluminio, bastidor de hierro a bastidor de cromo, neumáticos de hierro a neumáticos de goma, agrega de cadena, cámaras, radios, cambios, sillas ajustables, suspensiones, frenos de disco o rin, la tija, colores brillantes, autoexpresión a través de la bici, transportación masiva, cultura de bici, y adelante vamos.
Pero nunca vamos tan lejos del contacto físico entre la bicicleta y la persona, en contraste con la evolución. Se mantiene lo mecánico, la necesidad de conversación y entendimiento entre cuerpo y máquina. La forma del objeto nos exige una comunicación. Nos exige interactuar con ella, hablarla, tocarla, cuidarla. El movimiento del cuerpo afecta la maquina; su equilibrio es nuestro equilibrio.
Cada día la ciclista anda en su vehículo hablando con manos, pies, la inclinación sutil del torso. Habla en un idioma íntimo entre ser y objeto. La mía me habla en una voz vieja pero alerta, cruje y gime, se ríe y tartamudea un poquito. Cada persona tiene una interacción con su bici. La lleva subiendo escaleras, la estaciona dirigiéndola con las manos, la revisa con ojos cuidadosos, la da alimento de aceite para la cadena o aire para los neumáticos. En respuesta, la bicicleta habla con la tierra, un idioma que ya nos ha olvidado hace mucho. La cuidamos y en respuesta la bici transporta su dueñ@, dando movilización e interacción de nuevo con el suelo natural.
En un mundo donde el/la ser humano se ha olvidado de donde viene, son las maquinas como la bicicleta que por lo menos nos mantienen alguna conexión a la tierra. Y cuando viene el apocalipsis zombie, son los que andan en bici que van a sobrevivir.
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